10/6/08

Sobre La Hybris de Alicia Genovese



La Hybris

Alicia Genovese

Bajo La Luna

2007

Según la mitología griega, de los amores extramatrimoniales entre Afrodita, diosa del amor, y Ares, dios de la guerra, nacen tres hijos: Temor, Pánico, y Armonía. Genovese, integrante de la primera línea de poetas argentinos contemporáneos, recordando ese episodio mítico, presenta un libro hiper lírico y clásico de amor, odio y guerra a través de arquetipos de mujeres abandonadas y desposeídas por su amante que recuerda a Cartas de las Heroínas de Ovidio, pero en clave seria, a través de claros títulos: La golpeada, La Excluida, La Desgarrada. La lógica que estos textos movilizan es la del patriarcado donde las mujeres son siempre víctima del daño de un varón.

El trabajo de pulimiento sobre el leguaje, diferentes ritmos y formas requiere que el libro deba ser leído varias veces para encontrar la veta más lúcida e inconformista a estos poemas de violento enojo y armas que describen cómo el amor se vuelve odio (“Recibir amor, esa migaja/ sólo para compensar/ la brusquedad”; o en “Las delicadezas de la guerra/ no son las del amor;/ un guerrero se entrega/apoyado en su fuerza/ un amante, en su debilidad.” ) Asimismo, los poemas de La Hybris (en griego, la desmesura) pueden ser leídos como máximas amatorias griegas de una educación sentimental guerrera que revela la verdadera importancia de la contienda por amor (“Negro es el paladar/ de la guerra…/En la afrenta/ suelta su mordaza/ la mala intención/la ferocidad,/ no por vencer/ son por zaherir,/ no por debilitar fuerzas/sino por destruir/ el orgullo de quien combate”). Las imágenes que los poemas crean acuden sin demora a la mente para dar cuenta de la incapacidad de diálogo y de voz como primera pérdida en el agón (“Me retiro muda/ de esta competencia;/que el duro silencio/ de pasos contra el suelo/desbarate réplicas;/ que el caos, sin palabras/ de esta marcha, sea/mi blasfemia”).
Nuevamente es Ares quien nos recuerda que su desmesura en batalla le hace perder el combate contra Palas Atenea, diosa de la estrategia, en el episodio del descenso de los olímpicos, de La Ilíada. Por eso, las mujeres de las batallas amatorias de este libro saben qué pedir para combatir esa hybris (“Dijo: dolor,/ no me empobrezcas,/ violencia,/ no me enturbies,/ dame otra vez, instinto.”). Callar aquí, en el momento preciso, paradójicamente, se vuelve canto (“Con mi silencio haré/ una máquina de guerra,/ con retraimiento/ una catapulta…/…con mi oscura/ sola decisión de callarme.”). Todas las batallas de Genovese son por amor para poder continuar hablando, a través del mito la política de lo personal y lo familiar que pueda “construir una palabra/ para llamar, llamar.”

Leonor Silvestri